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domingo, 28 de febrero de 2010 |
Elogio y memoria del zaguán Fotos: Rodrigo López De la amplia gama de ruidos que encontramos en las calles montevideanas, podría decirse que en la esquina de Luis Alberto de Herrera y Vaz Ferreira conviven todos. El rugir de los ómnibus y las motos, el golpeteo de los martillos neumáticos, los gritos de algún vecino y el roce de las hojas de los árboles. Allí, en esa misma esquina, está la iglesia de la Sagrada Familia (antigua capilla Jackson). Inmensa, solemne y silenciosa, esta construcción de estilo neogótico alberga en su interior dos gratas sorpresas. La primera está relacionada, justamente, a los sonidos; y es que cuando no hay actividad, en su nave central sólo se escucha el canto de los pájaros. Y la segunda es que sus paredes reúnen una serie de vitrales imponentes por su belleza y complejidad, seguramente de los más atractivos de Montevideo.
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jueves, 31 de diciembre de 2009 |
Elogio y memoria del zaguán Fotos: Rodrigo López / Tratamiento digital: Fernando Álvarez Cozzi. Creado por un joven de la aristocracia porteña y convertido en lugar de descanso de los jefes de Estado uruguayos, el Parque Nacional Anchorena es seguramente uno de los rincones más exuberantes y deslumbrantes de Uruguay. Ubicado sobre las márgenes del Río de la Plata y del San Juan, en el departamento de Colonia, allí conviven especies de flora y fauna exóticas y autóctonas, un palacio de estilo inglés y una torre de 75 metros. Pero, sobre todo, sobrevive en el aire el espíritu de un pionero que vio en esas tierras un lugar que merecía ser disfrutado con todos los sentidos.
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sábado, 31 de octubre de 2009 |
Montevideo tiene una marcada característica aluvional. Junto a los inmigrantes desembarcaron por aquí costumbres y encares de la vida muy diversos. En esa variedad no faltaron las propuestas esotéricas que se fueron desarrollando históricamente desde muy temprano y que han quedado reflejadas en monumentos, antiguos caserones céntricos, en simples casas viejas de los barrios, y hasta en edificios notorios por su extravagancia. Para los antiguos hermetistas alejandrinos y, por extensión, para quienes en la Italia renacentista o en el París del siglo XIX se consideraron herederos de esa tradición filosófica, la realidad –más allá y más acá de las apariencias– fue siempre “un bosque de símbolos”. Todos ellos tenían una forma de mirar las cosas que se apartaba de lo convencional y rutinario; era esencialmente transgresora. Ya avanzado el siglo XX, una ciencia como la semiótica vino a corroborar de algún modo esa óptica peculiar para interpretar los “signos culturales” que nos rodean.
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sábado, 31 de octubre de 2009 |
 La Torre de Gaboto, de 75 metros, construida entre 1920 y 1927. Creado por un joven de la aristocracia porteña y convertido en lugar de descanso de los jefes de Estado uruguayos, el Parque Nacional Anchorena es seguramente uno de los rincones más exuberantes y deslumbrantes de Uruguay. Ubicado sobre las márgenes del Río de la Plata y del San Juan, en el departamento de Colonia, allí conviven especies de flora y fauna exóticas y autóctonas, un palacio de estilo inglés y una torre de 75 metros. Pero, sobre todo, sobrevive en el aire el espíritu de un pionero que vio en esas tierras un lugar que merecía ser disfrutado con todos los sentidos.
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lunes, 31 de agosto de 2009 |
El idilio entre Montevideo y el art déco nació muy temprano, en mitad de la década de los veinte, cuando el nuevo estilo recién empezaba a proyectarse desde París al mundo. Germinó muy bien entre nosotros, mejor que las vanguardias puras, que dieron obras significativas pero no dejaron escuela. Multiplicó su presencia en los edificios de apartamentos del Centro, fue por casi dos décadas el toque de distinción característico en las residencias con pretensión moderna, delineó incluso el perfil de las garitas policiales y las estaciones de gasolina; decoró cervecerías y cafés, cines y salones de baile. Esa proyección tan intensa –que abarcó también al mobiliario y los adornos– puede explicarse por algunas cualidades de la propia corriente: la amabilidad con que maneja las curvas, la mesura en lo decorativo y el sincretismo en lo estilístico. Montevideo de entonces, ciudad de costumbres cordiales, variada en lo cultural desde la mitad del siglo XIX, nada amiga de extremos desde siempre, era natural que se entusiasmara con el perfil déco y lo asimilara hasta tal punto que se ha convertido en uno de los signos de su identidad. |
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martes, 30 de junio de 2009 |
Paisaje, arquitectura y plástica en José Ignacio En el estar principal se destaca la gran escultura de Pablo Atchugarry y el techo pintado por Clever Lara. De la creación de la novísima Estancia Vik han participado varios artistas y artesanos uruguayos. La escenificación de este trabajo coral, sin precedentes inmediatos, fue acabada en diciembre. El paisaje de la llanura pretende ser integrado a una construcción arquitectónica de estilo tradicional que reúne, en sus espacios abiertos y cerrados, las más libres y disímiles manifestaciones estéticas.
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martes, 30 de junio de 2009 |
Con Olivier Poivre d’Arvor, de paso por Montevideo¿Puede un país pequeño ser visible culturalmente en un mundo globalizado?, ¿se puede con pocos recursos cambiar la imagen de un país? ¿Es posible construir imágenes culturales fuertes que sirvan como instrumento para reposicionar la cultura de un país en un contexto internacional? ¿Resultaría posible a través de políticas públicas creativas sacudir y proyectar a un país como Uruguay, hace tiempo adormecido en los laureles de su pasado? ¿Qué retos deberá afrontar la cultura en el futuro? Olivier Poivre d’Arvor, escritor, diplomático y difusor cultural francés, realizó una breve visita a nuestro país, invitado especialmente por la embajada de Francia, y en una sincera charla dialogó en exclusiva con Dossier. |
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jueves, 30 de abril de 2009 |
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Si existe una manifestación cultural mediante la cual Uruguay logró, en algún momento de su historia, una plena sintonía con las inquietudes de vanguardia y con los aires nuevos, ésta fue la arquitectura. Entre los veinte y los cincuenta hubo en ese rubro creadores potentes e inquietos. Consideraremos sólo las obras mayores, las que abrieron caminos, marcaron jalones y establecieron perfiles renovadores. Este criterio nos ancla de modo muy claro en el siglo XX, y nos ubica de preferencia en el período que va de 1920 a 1960.
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