|
martes, 12 de mayo de 2009 |
 David Lynch Hay razones para desesperarse frente al cine de David Keith Lynch. Hay razones para no tomárselo en serio. Y sobre todo para pensar que él no nos toma en serio. Contra la apología de la comprensión fácil y la lógica narrativa, de Lynch se puede esperar una estrategia emotiva e hipnótica, verdadero campo de batalla donde afila sus armas con tanta exactitud como un Tarkovski, un Kitano o un Greenaway. Desde 1976, y a través de once largometrajes, Lynch redefinió un modo de escribir en cine, mixturó géneros, flirteó con una estética retro y sobre todo (en apariencia) puso frenos a las maniobras de la interpretación. Para intentar canalizar lo que asoma como complejidad es útil adelantar un compendio de sus obsesiones: la road movie como metáfora del viaje interior a lo desconocido, el espacio americano como mezcla indisoluble de realidad y ficción, el tiempo como un sueño profundo de consistencia maleable y engañosa, el cuerpo humano como sede natural de la monstruosidad (no sólo física), la pasión como el gran motor vital. Y sería bueno considerar algunas leyes lynchianas: que el “punto de vista” lo cambia todo, que la música cuenta la historia, que el detalle es crucial, que no hay interpretaciones unívocas ni excluyentes, y que el cine –miniaturización de lo real capaz de revelar la pequeñez de lo real– debe ser ante todo disfrute visual. |
|
Regístrese aquí como usuario para leer más...
|
|
|
lunes, 09 de marzo de 2009 |
Con Virginia Martínez e Inés Bortagaray
 Inés Bortagaray. Apenas unos años atrás, nadie afirmaba con seguridad que el cine uruguayo existía. Hoy finalmente parece ser una realidad concreta y con futuro. Esta nota pretende ilustrar, brevemente, el camino de dos mujeres que han aportado y continúan aportando su granito de arena para que el cine uruguayo sea, sino una industria, al menos un lenguaje consolidado. |
|
Regístrese aquí como usuario para leer más...
|
|
|
jueves, 01 de enero de 2009 |
|
 Harry Potter y la piedra filosofal. Desde Harry Potter en adelante, las películas basadas en libros para adolescentes son un lugar común en las carteleras cinematográficas. Los productos son todos muy parecidos, pero nunca hay que olvidar que, incluso en el cine, parecido no es lo mismo.
El recurso no es nuevo, y si no, alcanza con ver El mago de Oz para comprobar cómo desde siempre el cine se apropió de libros infantiles o juveniles famosos para convertirlos en grandes producciones. Probablemente, en la fecha del estreno de la película (1939) haya habido profusas reediciones del libro de L. Frank Baum, aunque difícilmente con una foto de Judy Garland en la tapa. Esa práctica, la de convertir al libro en merchandising del film, es bastante más moderna, y prácticamente universal en estos días. De casi cada libro llevado a la pantalla actualmente, de inmediato puede encontrarse en las vidrieras de las librerías (y en las mesas de saldo poco después) una edición de la obra original, con el póster del film como tapa. Si hasta pasó con la telenovela argentina Montecristo y la novela de Alejandro Dumas El conde de Montecristo, aunque ambas tenían tantas similitudes como los dibujos animados de El pequeño héroe con la gesta artiguista. La práctica se convierte en norma cuando se trata de libros para adolescentes. Junto con el auge de la literatura juvenil desencadenado por el éxito de la saga de Harry Potter, llegaron las inevitables películas y la frenética búsqueda por parte de los estudios de Hollywood de bases para sucesos de taquilla similares. Cuando el abaratamiento de los efectos especiales se sumó al descubrimiento del potencial económico del público consumidor mayor de diez años, la receta estuvo servida. Y hecha la película, hecho el marketing, e incluso la reimpresión del libro. |
|
Regístrese aquí como usuario para leer más...
|
|
|
sábado, 01 de noviembre de 2008 |
la historia de nunca comenzar El cine uruguayo fue durante su primer siglo de existencia algo similar a ese mar que Paul Valery describía como “cada día recomenzado”. Tal vez la más costosa y menos rentable de las ramas artísticas, el cine nacional, fue inaugurado y relanzado periódicamente por diversas generaciones que confiaban en ser los primeros que lo establecieran en forma definitiva como industria, los primeros en agregarlo a la identidad cultural uruguaya. Cien años luego de que se recogieran las primeras imágenes cinematográficas en territorio uruguayo, hoy en día puede decirse que, misteriosamente, este trabajo digno de Sísifo ha tenido éxito y –bueno, malo, escaso, inquieto o adjetivado como se quiera– el cine uruguayo ha dejado de comenzar. |
|
Leer más...
|
|
|
jueves, 01 de noviembre de 2007 |
CON FEDERICO VEIROJ, DIRECTOR DE ACNÉ Afincado actualmente en Madrid, Federico Veiroj fue continuista en 25 Watts y Whisky, y hace tres años realizó un cortometraje titulado Bergman, el siguiente. En estos momentos se encuentra trabajando en la postproducción de su primer largometraje, Acné, sobre un tímido adolescente que pierde la virginidad y debe comenzar a enfrentar sus inseguridades. El film, que fue seleccionado para participar en la sección Cine en Construcción del 55º Festival de Cine de San Sebastián, se llevó finalmente el Premio TVE, que asegura la terminación del proyecto. Dossier conversó con el cineasta pocos días antes de partir para la famosa muestra internacional que se realiza cada año en el País Vasco.
|
|
Leer más...
|
|
|
|
<< Inicio < Anterior 1 2 Siguiente > Final >>
|
| Resultados 10 - 15 de 15 |