¿Recuperar clave? Regístrese aquí
  • Narrow screen resolution
  • Wide screen resolution
  • Auto width resolution
  • Increase font size
  • Decrease font size
  • Default font size
Inicio arrow Indice Temático arrow Cine arrow D04 CRITICO - El baño del Papa
D04 CRITICO - El baño del Papa Imprimir E-Mail
Calificación del usuario: / 7
MaloBueno 
Cine
por Germán Feans   
sábado, 01 de septiembre de 2007

De Enrique Fernández y César Charlone

El juego de los símbolos

Image El tan esperado film El baño del Papa llegó a la cartelera en agosto con un buen éxito de público y desarrollando un interesante movimiento alrededor de su estreno. En parte, esto se debe a la participación de Charlone, quien es conocido por su trabajo como fotógrafo del director brasileño Fernando Meirelles (Ciudad de Dios).

Junto a Charlone en la dirección está el guionista Enrique Fernández, y esta unión es un buen punto de partida para comprender cómo el film parece ir desarmándose a cada paso que da en virtud de que dos ideas de cine están en juego, esto a pesar de tener un objetivo claro y fijo hacia donde dirigirse. A medida que el film avanza, ambos trabajan sobre un complicado juego entre distintos elementos simbólicos (ritos y músicas populares, costumbres, etcétera) que implementados de manera sistemática se cuelan entre los bloques dramáticos de la película.

La historia ronda en torno a la visita del papa Juan Pablo II a la ciudad de Melo, en el año1988, la cual trajo esperanza a miles de pobladores que vieron en tal acontecimiento una oportunidad para “hacer algún peso” ante la eventual llegada de miles de forasteros. Uno de los lugareños que trata de sacar provecho económico es Beto –un bagayero que pasa sus días transitando la frontera entre Uruguay y Brasil–, quien decide poner un baño para alquilar el día que llegue el Papa a la ciudad, con resultados no muy satisfactorios.

ImageUna vez más estamos ante una película que colabora para que la herida abierta en el imaginario cinematográfico, provocada hace un buen tiempo por otras películas (El chevrolé, El viaje hacia el mar), continúe sangrando. Es que este cine en lugar de crear imágenes nuevas que le permitan evolucionar (una nueva reinvención) de manera de cuestionarse su lugar y sus bases, vuelve a apoyarse sobre los mismos pilares del sentimentalismo o, lo que es peor, embellece lo imposible de embellecer. Para esto sólo basta remitirse a la serie de planos de los pobladores y sus puestos luego de la partida del Papa, imágenes con tonalidades grises acordes a un desolado paisaje, rostros infelices mirando hacia a la cámara, tortas fritas sobre los platos. ¿Qué cantidad de cosas se están diciendo en todos esos planos? Muchas y muy pocas. Hay un rescate propio, el de los directores del film, quienes intentan hacer ver más allá de los rostros y las vidas de esos lugareños, cuidando que su presentación sea reconvertida y reformulada en favor de una anestesia ideológica. Por eso la vida del bagayero es dura, aunque sus travesías estén rodeadas de bellas alboradas y atardeceres.

Nada se puede rescatar ni en el film ni en las historias desarrolladas, a pesar de los intentos, a pesar de la insistencia de la historia central del film, porque nada está a la vista en forma cruda para poder ser observado y juzgado. Todo lo “visible” está forzosamente reconvertido por ese juego simbólico al salir a través de su aura. Se logra, de esta manera, que ciertos elementos engranen coherentemente para que el espectador concluya que hay algo por hacer, que un país que vive de las eternas esperanzas encuentra, cuando éstas no se concretan, recompensas en el bienestar familiar y social.

No se está permitido extraer más que estas conclusiones, porque la libertad de observar y juzgar a lo más crudo del film se pierde (se bloquea) en cada línea de diálogo, en la composición de cada plano, obturando dicha crudeza mediante la conducción del espectador por un camino unívoco y sin retorno. En definitiva, es ésta una actitud reflejo y defensiva, que oficia de sutura para que el riesgo (el de mostrarse tal cual, el de no medir la reacción del otro) no quede a la vista. De primar la duda y el desamparo antes que el entorno a la hora de filmar, los conflictos saldrían a flote, la imagen se llenaría de imperfecciones, quizás a costa de distanciar a su espectador. ¿Pero no es ésta acaso la única manera de tronchar directamente la raíz? Por el contrario, en un film como El baño del Papa, donde todo está ajustado y medido, no hay margen de error. Nada queda al libre albedrío de la recepción sino que, por el contrario, todo está sutilmente acabado. Todo parece formar parte de un mundo ilusorio, sin que de él pueda extraerse más que un exhaustivo muestreo de los supuestos mitos y esperanzas furtivas de un país que, ante películas así, parece tan irreal y lejano como cerrado y sin salida.

Directores: Enrique Fernández / César Charlone. Elenco: César Troncoso, Virginia Méndez, Virginia Ruiz. Uruguay, 2005.

 

 

 
Siguiente >
 
  • GANADORES SORTEO DE INVITACIONES PARA EL SOLIS

    Los ganadores de las invitaciones para dos personas cada una, para la función del 26/08 de la Ópera Il Trovatore son:

    Lic. Silvia Szylkowski

    Sra. Marisa Martínez

    Arq. Sergio Martínez Zimarioff

    Sra. María Rosa Prendes


    Gracias por la participación. Felicitaciones a los ganadores y que disfruten de la
    Ópera